
Así que con un trozo de tela de plush gris corté un triángulo y lo cosí, armando como un gorrito. En pedacitos de cuerina, corté dos ojos verdes con la pupila alargada-como tienen las vívoras- y una lengüita bífida.
Los pegamos con pegamento universal. Y dibujamos las narinas con marcador indeleble.
Después, tomé una funda de almohada-tenía una gris lisa-de esas que vienen extra en los juegos de sábanas, y con dos alfileres de gancho le tomé el cuello para cerrarlo. (prometo foto!, mientras tanto les dejo un precario dibujo en paint)
Tengo que decir que le encantó, aunque no lo tolera mucho rato, porque es medio incómodo tener inmovilizadas las manos! El juego se completa con el padre tocando la flauta como encantador de serpientes y él saliendo del canasto de la ropa para planchar.
Espero que les guste!